Sábado

Sábado

Claro, el problema de no tener nada que hacer es que tampoco tengo mucho que contar. Y por si fuera poco, el aburrimiento que me produce la rutina hace que no tenga ganas ni de leer o ver las series que tengo acumuladas.

Y así ando, sin distinguir un sábado de un martes.

Demasiadas cosas

Demasiadas cosas

Hace unos meses, mientra leía las primeras entradas de Vida minimalista pensaba que no seía capaz de deshacerme de mis cosas y que en realidad, no tenía tantas.

Pero después de llevarme todas mis cosas a Barcelona, hacer dos mudanzas allí (¡una de ellas en metro!), y volver a Málaga con todo, acabé harta de todo. Así que antes de ponerme a recoger y organizar, saqué unas pocas de bolsas de basura y empecé a tirar.
Tanto me emocioné que acabé con 5 bolsas para el contenedor de ropa y 4 para la basura directamente —¡tenía ropa de cuando aún estaba en el colegio!. Me deshice de tantas cosas, que ahora me cabe en el armario la ropa de verano y la de invierno junta…

Ahora el problema es hacerle espacio a los libros que acumulé en este año, que esto es más difícil tirar/dar/regalar.

So proud of me!

So proud of me!

Lo malo de tener tanto tiempo libre es que hay ratos en los que me aburro un poco de hacer lo mismo, así que la única solución es maquinar algún divertimento. Ayer hacía frío y no tenía ganas de nada, me aburría y no sabía que hacer hasta que se me encendió la bombillita: tener mi propio alojamiento y dominio.

Así que me puse manos a la obra y antes que nada hice una prueba en un servicio gratuito. Me registré, subí con un gestor de FTP los archivos de wordpress y lo instalé.
Al principio me dio algunos errores, pero tras revisar las líneas de código que había tenido que modificar, encontré el fallo y ¡tachán! Todo funcionaba.
Ahora que sé que puedo hacerlo sola, contraté mi dominio y el hosting y en breve (lo que tarde el señor E en hacer nosequé con el servidor) nos mudaremos.

Aunque sea vitualmente, ¡me independizo!

Los portales de Barcelona

Los portales de Barcelona

Hace un par de días, al salir a la calle, me tope en el portal del bloque con un árbol de Navidad.
Exáctamente con este:
Habrá a quien le sorprenda que me llame la atención tal descubrimiento (“¡Oh! ¡¡Un árbol de Navidad cuando estamos a una semana de Nochebuena!!). Pero no, a mí me llama la atención por compararlo por ejemplo con mi edificio en Málaga: al día siguiente de poner el árbol, seguramente, no quedaría ni la bola más vieja y horrorosa.

Y esta parrafada anterior casi sin sentido viene porque el tema de los bloques de Barcelona es algo que me ha ido llamando la atención durante el tiempo que llevo aquí. Por ejemplo cuando el señor E y yo nos mudamos al primer piso cerca de la Plaça Lesseps, de vez en cuando salíamos a dar una vuelta y casi sin darnos cuenta acabábamos en la parte alta de la ciudad. Allí, además de ver muchos edificios con su correspondiente puerta de servicio —en plan vintage—, la mayoría tiene en la entrada sofás, sillones, cojines y hasta mesitas de centro. En algunos los muebles eran un poco de la época de maricastaña, pero en otros se veían nuevos y bonitos.
Lo de que en un edificio tenga muebles en la entrada me causó tal fascinación, que cada vez que pasábamos por zonas nuevas (esto no sólo pasa en la zona alta, sino que también lo he visto en otras como Clot) iba fijándome en cada bloque para descubrir qué tipo de sofá tenían: si eran más de modernitos o de maricastaña.

Igual en otras ciudades también se da este hecho, pero yo sólo he vivido en otra parte antes que en Barcelona, y en Málaga nunca había visto nada igual.

Estadísticas

Estadísticas

Ahora que he retomado el blog he vuelto también a la insana costumbre de revisar las estadísticas, no por egocentrismo sino porque siento muchísima curiosidad por saber de dónde viene la gente que llega aquí y cómo.

Así, revisando meses anteriores, me he dado cuenta de que las visitas se han ido manteniendo entre 30-40 al día y eso que no tenía contenido nuevo y lo último dejaba bastante que desear. Muchos, seguro, llegarían por buscar información sobre la película La voz dormida que se estrenó en octubre. Pero, ¿y el resto?

9 días

9 días

Ya sólo me quedan 9 días, porque además de volver a escribir por aquí también vuelvo a casa.
Después de vivir en Barcelona durante un año y algo más, el desempleo me manda rumbo a Málaga. Y no porque no lo haya intentado, ya que mientras sobrevivía con la miseria que me pagaban por hacer prácticas eché currículos por todas partes. Y todo para nada, en 7 meses hice una entrevista que tenía muy buena pinta (y de la que aún no se han decidido) y otra que era prácticamente un timo.

Lo peor será —además de tener que volver a empaquetar mis cosas y recorrer mil kilómetros— acostumbrarme, porque aunque en casa esté estupendamente, ya me había hecho a esta ciudad y a vivir “a mi aire” con el señor E. Pero bueno seguiré buscando trabajo aquí y allí, entrando de manera enfermiza a infojobs y sucedáneos con la esperanza de que algo tiene que salir —y si alguien se entera de algo, no tiene más que decirlo—.

De vuelta

De vuelta

Pues sí, parece que vuelvo. Qué mejor momento ahora que mi vida se pone patas arriba y no hay manera de enderezarla.
Por lo pronto cambié la plantilla, que ya me tenía aburrida y puse esta otra super colorida y que me recuerdan a los mandalas que siempre quise pintar y nunca tuve. También porque mi yo que escribía aquí, no tiene tanto que ver con el yo que ahora teclea esto y de alguna manera había que demostrarlo.
Además, como se puede comprobar con la entrada anterior, también he probado a postear vía móvil con la app de wordpress. Y oye, todo un éxito.

¿Y por qué vuelvo? Pues primero porque me apetece y segundo porque ahora otra cosa no, pero tiempo me sobra. Además, en los últimos días me leí la vida de otra persona a través de sus blogs (oye, menuda enganchada cogí) y como que me volvió el gusanillo de escribir sobre mí.

Y ahora que lo miro, a lo tonto a lo tonto, llevo desde 2004 contando mi vida.